Qué es el menú del día: qué incluye y qué cuesta
13 de agosto de 2026
El menú del día es esa fórmula tan española de comer a mediodía: un primer plato, un segundo, postre o café y una bebida, todo por un precio cerrado. Sin sorpresas al pedir la cuenta y sin estudiar una carta entera cuando solo tienes una hora. Cocina de cada día, hecha en el momento, a un precio que pocos formatos igualan.
Qué incluye un menú del día
La estructura clásica lleva décadas siendo la misma, y por algo es:
- Primer plato: normalmente algo de cuchara, una ensalada, una pasta o unas verduras.
- Segundo plato: carne o pescado, casi siempre con guarnición.
- Postre o café: fruta, un dulce casero o el cortado de después de comer.
- Bebida incluida: agua, una caña, una copa de vino o un refresco.
- Pan incluido, y en muchos sitios te repiten el plato de cuchara si te lo terminas.
Casi siempre puedes elegir: dos o tres opciones de primero, otras tantas de segundo. Es la carta corta que la cocina ha montado hoy con lo que había fresco en el mercado.
Cada casa arma su fórmula a su manera. Unos dan postre y café; otros te hacen elegir entre los dos. En unos la bebida es libre y en otros entra el agua o el refresco y la caña va aparte. Hay platos con suplemento, casi siempre pescado, arroz o marisco, porque el género vale lo que vale y el menú tiene un precio que sostener. Todo eso suele estar escrito en la pizarra, en el mantel o en la primera página de la carta. Si no lo ves, se pregunta antes de pedir y listo.
Los tipos de menú de mediodía
Bajo el mismo nombre conviven varias fórmulas distintas. Cada restaurante elige la que encaja con su cocina, con su barrio y con la gente que le entra por la puerta a las dos de la tarde. Todas son menú de mediodía y todas tienen su público.
El menú del día o menú diario
El clásico. La cocina compra por la mañana, mira qué venía bueno y monta la pizarra con eso. Hoy hay lentejas y merluza; mañana ya se verá. Suele haber dos o tres primeros y otros tantos segundos, y lo que ves un martes no es lo que verás el miércoles.
Quien come de menú tres veces por semana lo hace justo por eso: no se repite nunca. Es también el formato que más trabajo da en la cocina, porque hay que pensarlo cada mañana.
El menú ejecutivo
Salió de una necesidad muy concreta: la gente que tiene una hora contada entre la mañana y la tarde. Es más corto que el diario y sale más rápido. A veces son dos platos con menos opciones de las habituales, a veces plato único y postre, y en muchos sitios el café ya viene puesto en la mesa cuando levantas la cabeza.
La cocina lo tiene medio resuelto de antemano para poder servirlo en cuanto te sientas. Por eso funciona tan bien en zonas de oficinas, hospitales y polígonos, donde la pausa es la que es y a las tres hay que estar de vuelta. Menos opciones, sí, pero elegidas para que salgan al punto y no te tengan esperando.
Los menús con plato de cuchara
Legumbre, guiso, potaje. Hay cocinas que construyen el menú entero alrededor del plato de cuchara, y tiene su lógica: un guiso no se hace en veinte minutos. Se pone la víspera, se deja reposar toda la noche y al día siguiente está mejor que recién hecho. Unas alubias del día anterior ganan; una plancha, no.
De ahí que la cuchara aparezca casi siempre en el menú y casi nunca en la carta de la noche. Es cocina de temporada de verdad, además: en enero el menú pesa más, con fabada, callos o cocido, y en junio se aligera hacia el gazpacho, la ensalada de garbanzos y el arroz. Si vas buscando comer como en casa, este es el formato.
Los menús rotativos: cocido los jueves
Hay casas donde el lunes siempre hay lentejas, el jueves cocido y el viernes toca arroz o pescado. Detrás de esa rutina hay una cocina muy bien pensada. Un cocido para cuarenta comensales sale mejor que uno para seis: se compra el garbanzo y la carne en cantidad, se pone la olla grande, se aprovecha el género entero y el caldo del cocido es la sopa del jueves. La compra se planifica con una semana de margen y no se tira comida.
Para el cliente habitual eso es una ventaja, no una limitación. Sabes que el jueves hay cocido y vas el jueves. Hay comedores en Madrid donde a las dos de un jueves no cabe un alma, y llevan así treinta años.
El menú degustación de mediodía en la alta cocina
Es el que más ha cambiado las cosas en los últimos años. Muchos restaurantes con un ticket alto por la noche sacan a mediodía entre semana un menú degustación de varios pases a un precio que no se parece al de la cena del sábado. Mismo cocinero, misma cocina, mismo proveedor de pescado. Lo que cambia es que la propuesta es más corta y que el servicio de mediodía llena unas mesas que si no estarían vacías.
Ese formato lo han inventado los propios cocineros, y es una idea generosa. Abre la puerta de restaurantes muy buenos a gente que de otra manera no pisaría nunca uno: comer un martes en un sitio de esos cuesta lo que una cena cualquiera. Para muchos comensales ha sido la primera vez que se sientan en un comedor así, y suele haber una segunda.
En MenuHoy caben los cinco. La casa de comidas de nueve euros con lentejas los lunes y el restaurante de mantel con degustación de mediodía publican en la misma app.
De dónde viene: el «menú turístico» de 1965
Al menú del día lo puso en marcha un ministerio. En 1964 el Ministerio de Información y Turismo lo probó por circular, y el 17 de marzo de 1965 lo elevó a norma con la Ordenación Turística de Restaurantes, publicada en el BOE del 29 de marzo. Todos los restaurantes, fuera cual fuera su categoría, estaban obligados a ofrecer lo que entonces se llamaba «menú turístico».
El detalle da idea de lo minucioso que era aquello: el cliente componía el menú eligiendo platos de grupos concretos de la carta, y el precio incluía unos ochenta gramos de pan y un cuarto de litro de vino común del país. El precio máximo no lo ponía el restaurante, lo fijaba la Administración. Era la única excepción a la libertad de precios en hostelería, y servir menos cantidad o peor calidad en el menú se sancionaba con dureza.
A partir de ahí la norma se fue soltando. En 1970 pasó a llamarse «menú del día», el nombre que ha llegado hasta hoy. En 1978 se eximió a los restaurantes de cuatro y cinco tenedores y se puso un tope: el menú no podía costar más del 80 % de la suma de sus platos en carta. En 1981 se liberalizó el precio, y la obligación de ofrecerlo no desapareció del todo hasta 2010, cuando se derogó aquella orden de 1965.
O sea: llevamos poco más de quince años en los que el menú del día es voluntario, y aun así sigue en pie. Sobrevivió a su propia ley porque le sale a cuenta a los dos lados de la barra. El comensal come bien y barato, y el restaurante llena el mediodía con una cocina que puede planificar.
Cuánto cuesta un menú del día en Madrid
Aquí es donde las medias nacionales sirven de poco. En MenuHoy tenemos el precio de los menús de Madrid barrio a barrio, y la horquilla de una punta a otra de la ciudad es enorme: del menú más barato al más caro que tenemos fichado hay más de cincuenta euros de diferencia. Estos eran los precios en agosto de 2026:
- Ponzano y San Blas-Canillejas: ahí están los menús más baratos de la ciudad, desde 7,50 €.
- Chamberí y Retiro: arrancan sobre los 10 € y son los barrios con más opciones por debajo de 13 €.
- Tetuán, Chamartín y Arganzuela: el suelo está en 11,90 €, aunque en Tetuán y Chamartín el techo llega a los 40 €.
- Malasaña y La Latina: nada baja de 12,95 €, y la horquilla es estrecha.
- Centro y Salamanca: los más caros de salida, sin ningún menú por debajo de 14,90 €.
Ese techo de treinta o cuarenta euros de Chamartín, Tetuán o Salamanca casi siempre es un degustación de mediodía. Visto de noche sería otro precio.
Traducido: dos paradas de metro cambian la cuenta más que cualquier otra cosa. Si vas justo, la lista de menús del día baratos en Madrid recoge todos los que están hoy en 13 € o menos, ordenados de más barato a más caro. Y si te da igual el precio pero no el barrio, tenemos una página por cada zona de Madrid.
Qué mirar antes de sentarte
El precio dice poco de la calidad. Hay menús de once euros que dan de comer mejor que otros de veinte, y también al revés. Estas señales aciertan casi siempre:
- Mira si la pizarra ha cambiado desde ayer, o si el plato fuerte tiene su día fijo. Las dos cosas dicen que hay cocina detrás, cada una a su manera.
- Que haya una opción de cuchara y otra vegetal con entidad propia te dice por dónde va la casa.
- El postre casero se nombra: flan de la casa, arroz con leche, tarta de manzana. Cuando aparece con nombre propio suele estar hecho ahí dentro.
- El comedor lleno a las 14:30 un martes. Ese filtro no falla, y mirarlo desde la puerta es gratis.
- El precio anunciado fuera es el que llega al ticket, con el IVA dentro.
- Si el sitio tiene menú ejecutivo y vas con prisa, dilo al sentarte. Es literalmente para lo que está pensado.
Por qué sigue mereciendo la pena
- Precio cerrado: sabes lo que vas a pagar antes de sentarte.
- Comida casera y de temporada: cambia según el mercado y la época del año.
- Rápido cuando lo necesitas: hay fórmulas pensadas para la hora justa de comer.
- Variedad: entre lo que rota a diario y lo que tiene día fijo, puedes volver toda la semana.
- Acceso: es la vía más barata de sentarte en cocinas a las que de noche cuesta llegar.
- Apoya al comercio del barrio: casi siempre es cocina local, no una franquicia.
Comparado con el táper en la mesa de la oficina o con pedir a domicilio, el menú de mediodía te sienta en un comedor, con plato y cubiertos, por poco más de lo que cuesta un café con algo para picar. Y te levantas antes.
Cómo encontrar uno bueno cerca de ti
La parte difícil siempre ha sido saber qué hay hoy y a cuánto, sin recorrer medio barrio leyendo pizarras. Para eso está MenuHoy: puedes buscar el menú del día cerca de ti y ver el menú de hoy, el precio y a qué distancia está antes de salir de casa. Y si tienes un restaurante, sea la casa de comidas de la esquina o una cocina con estrella que abre el mediodía, publica tu menú gratis para que los comensales de tu barrio te encuentren cada mediodía.